La Génesis del cáncer

En el año 95 un grupo de terapeutas decidimos hacer un estudio acerca de las hipótesis del Dr. Hamer acerca de la génesis del cáncer.
La investigación requería hacer una anamnesis a personas que sufrieran la enfermedad y contrastar el tipo, localización y evolución del tumor con la cartografía de las causas que Hamer propone.
No he utilizado nunca estas propuestas para establecer un diagnóstico pero si que en estos catorce años los he tenido en cuenta de una manera absolutamente objetiva e imparcial en la consulta.
He podido observar y corroborar esta relación en un porcentaje sorprendente no solo en los casos de cáncer sino también en otras patologías la correspondencias entre un conflicto biológico y la localización física de la enfermedad.

Doy aquí a conocer las leyes básicas de su trabajo:

Génesis del cáncer – Ley de Hamer

1- Todo cáncer se desencadena por un choque psíquico brutal, un conflicto agudo y dramático que se vive en aislamiento, que no permite a uno abrirse a otros y que continua obsesionando al paciente día y noche de una manera duradera.
Es el síndrome DIRK-HAMER (DHS)

2- El sentido subjetivo del conflicto, es decir, la forma en que el paciente lo siente en el momento del DHS, su colocación, el día que se presenta, el momento en que recibe ese impacto determina a la vez:
– La localización del cancer (pulmón, hígado, huesos,..)
– La localización del área cerebral que bajo el impacto del choque recibido sufre una ruptura de campo (Albergue de Hamer).

3- Hay una correlación exacta entre la evolución del conflicto, la evolución del cáncer en el órgano y el albergue de Hamer en el cerebro-
“La triada psique-cerebro-órgano está constantemente sincronizada”

Una vez que el conflicto se ha resuelto, el albergue de Hamer se regenera formando un edema perifocal, mientras que las células cuya proliferación anárquica se debía a un error de codificación del cerebro ordenador, dejan de ser inervadas por codificaciones erróneas y se para el cáncer.

El choque psíquico o la somatización del conflicto, se manifiesta a nivel fisiológico como un estado de simpaticotonía más o menos duradero.
Los síntomas generales de este estado de alteración del sistema nervioso autónomo son: aumento de la tensión arterial, perdida de apetito, manos frías, aumento del metabolismo basal (si es prolongado induce a la delgadez), insomnio, obsesión, etc.
Estos son los síntomas que nos podrían dar la señal de que el conflicto está activo.
Según la duración de este estado, así serán los posteriores trastornos.

Una vez solucionado el conflicto, la persona entra en una etapa de: agotamiento, aumento de sueño, manos y pies calientes, más apetito. Un estado de resolución y restauración del equilibrio psicosomático donde predominará la actividad del sn. parasimpático.
En este momento la lesión empieza a ser reparada y aparecerá el edema y la inflamación del tejido dañado.*

Las tres capas embriológicas

A partir de la segunda semana de la fecundación aparecen tres tipos de tejido embrionario diferentes de los que derivan todos los órganos, glándulas y sistemas corporales: endodermo, mesodermo y ectodermo.

Cada uno de ellos tiene relación con una zona o nivel cerebral:

endodermo……………………………………………………………..tronco cerebral
mesodermo antiguo………………………………………………………..… cerebelo
mesodermo más evolutivo ……………………………………… sustancia blanca
ectodermo ………………………………………. sustancia gris o córtex cerebral

Y cada una de estas capas del cerebro tiene que ver con un tipo de conflicto o vivencia psíquica determinada, que se reflejará en el tipo de tejido que controla:

– endodermo (tronco cerebral)………..conflictos muy primarios, muy vitales, relacionados con la supervivencia.
– mesodermo (cerebelo y sustancia blanca)………conflictos con el mundo exterior del tipo: “como estoy en esta situación”. Relacionado con la acción: “como me impongo”.
– ectodermo (córtex cerebral)……… conflictos con el mundo exterior de un nivel más sofisticado. Preocupación por cuestiones más elaboradas.

Según el tipo de conflicto se va a ver afectado uno u otro tejido:

Del endodermo deriva: todo el sistema digestivo menos el recto, la parte superior del esófago, la pequeña curvatura del estomago, las vías biliares y los islotes pancreáticos.
Del mesodermo deriva: tejido conectivo, fascias, tendones, etc; tejido adiposo, tejido óseo, ganglios y vasos linfáticos, músculos lisos y estriados, arterias y venas, paredes del corazón, parénquima del riñón, córtex suprarrenal, bazo, zona interna de la piel (dermis) y componentes celulares de la sangre.
Del ectodermo deriva: capa externa de la piel (epidermis), glándulas parótida y sublingual, vías lacrimales, esófago (2/3 superiores), mucosas de la nariz, boca y senos nasales, esmalte de los dientes, conductos de la mama, vejiga, recto, vagina, orificio del cuello del útero, laringe y tiroides.

Hamer se basa en estudios ontogéneticos y determina como en el hombre se originan respuestas “erróneas” de tipo biológico ante determinados conflictos. Por eso se refiere a: conflicto de nido (temor por el bienestar de la prole). No poder atrapar la presa (no poder conseguir un determinado objetivo). Conflicto de territorio (sentirse invadido en su espacio), etc, etc.

Los tejidos derivados de la capa endodérmica, en la fase activa tienen como respuesta biológica la proliferación celular. Ejem: un fuerte impacto que genera miedo a la muerte propia o ajena da lugar a una proliferación celular en el parénquima pulmonar. El pulmón es el órgano interno que más se relaciona con el entorno; y de la respiración depende la vida de una manera más inmediata. Pues bien, el cerebro responde a este miedo activando la reproducción indiscriminada de alvéolos (tejido endodérmico) con la finalidad de captar más oxigeno.
Cuando se soluciona el conflicto y se entra en la fase de vagotonía, la zona se edematiza y la reproducción anormal de células cesa.

Los tejidos derivados del mesodermo y ectodermo tienen como respuesta en la fase activa la ulceración. Ejem: Un fuerte sentimiento de desvalorización puede dar como resultado un cáncer de hueso. Este hueso, en primera instancia, durante el conflicto activo se ulcera, se corroe, pierde sustancias y es en la fase vagotónica, cuando el conflicto ya está resuelto que comienza a haber proliferación celular para reparar y rellenar la zona dañada.

Muchas veces, la fase de resolución se manifiesta con una sintomatología muy dramática; depende de donde esté situado y de la extensión de la lesión, la resolución puede cursar con hemorragias, compresión de tejidos adyacentes, etc.
En fin, esta etapa puede causar complicaciones importantes.

Otra máxima de Hamer es la aseveración de que la metástasis no existe; son nuevos canceres generados por nuevos choques conflictuales.

También habla algo muy interesante acerca de las infecciones pero me voy a abstener de escribirlo aquí por no alargar más el artículo. Por el mismo motivo tampoco publico un extracto de la tabla de relaciones tipo de conflicto – órgano.
Si alguien está especialmente interesado se lo puedo enviar en formato pdf.

Ryke Geer Hamer, médico alemán, catedrático medicina interna, especialista en psiquiatría y en radiología hizo estos descubrimientos al padecer el y su mujer sendos canceres a raiz de la muerte de un hijo. La pregunta de Hamer fué: como es posible que dos personas sanas, relativamente jóvenes todavía, desarrollen ambos un cáncer, y lo relaciona con el hecho traumático de la muerte del hijo. En ese momento Hamer era el jefe de los servicios de radiología, oncología y de medicina interna de modo que estaba en condiciones muy especiales para realizar su tarea de investigación.

Intentó demostrar sus tesis con un repertorio de diez mil casos archivados, pero su trabajo ha sido y es ignorado por la ciencia ¡quizá no sea muy rentable!

Así como sus teorías acerca de la génesis del cáncer es a mi parecer muy acertada, la terapia que propone Hamer es demasiado radical; invita a cortar con todo aquello que esté en relación con el conflicto, relaciones, trabajo, vivienda, familia,… y algunas otras formas de evitación que no apoyo por varios motivos.
Por otro lado, un requisito que pedía a los pacientes que querían tratarse con él era que no se sometieran a ningún tipo de quimioterapia, y si lo estaban haciendo que lo dejaran, que no tomaran morfina para apaciguar los dolores porque se interrumpe la conexión entre el cerebro y el órgano.
Esto, seguramente entre otras cosas le costó a Hamer la cárcel.

De hecho he tenido algún caso muy cercano de alguien que fue tratado por un médico muy cercano a Hamer; después de encontrar el conflicto “oculto” y haber quedado felizmente sorprendidos y esperanzados por hallazgo tanto el paciente como los familiares y acompañantes el paciente falleció unos meses después. El diagnóstico fue magistral, el paciente se entregó totalmente a seguir el tratamiento que ese médico que “sabia lo que le pasaba” le propusiera, pero claro al darle hora de visita a un mes vista, al cabo de una semana de aquel feliz primer encuentro con su “salvador” se había desvanecido y el se venía abajo hostigado por los síntomas.

Es cierto que con quimioterapia hay una tremenda desvitalización que disminuye la capacidad del propio cuerpo para reaccionar y curarse, pero es muy delicado y riesgoso aconsejar a nadie que es lo que tiene que hacer. El hecho de conocer el tipo de conflicto no asegura que aún en la etapa de resolución el paciente no pierda la vida. Aunque quizá también deberían saber que en muchas ocasiones se da quimioterapia porque como he podido oír: “eso no va a servir para nada pero algo hay que hacer”.

También puedo decir que he tenido clientes sometidos a quimioterapia que siguiendo un tratamiento con sesiones de terapia Craneosacral han sobrellevado prácticamente sin síntomas los temibles efectos secundarios de la quimio, a la vez que han tenido una excelente actitud y estado de ánimo durante todo el proceso, requisito casi indispensable para que este tenga una evolución favorable.

*He podido observar que la alternancia entre la actividad simpática y la parasimpática mantienen un equilibrio semejante al sueño y vigilia, dependiendo del tiempo e intensidad de una actividad simpática, del estado de alerta y de estrés soportado mayor será la respuesta vagal y los síntomas asociados a la recuperación del organismo.
Muchos os habréis dado cuenta de que después de periodos de turbulencias aparecen síntomas (de recuperación) que pueden ir desde un resfriado, una gripe o una gastroenteritis a otros más graves.
Cuantas veces habremos oído “esto ya me saldrá”, o ponerse uno malo cuando llega el día de descanso, el fin de semana o las vacaciones,… la tensión acumulada!.
Parece como si en el tema del cáncer el sn. simpático permanece activo un tiempo prolongado y a su vez no hay ningún tipo de drenaje (neural), la situación se vive en aislamiento, no se comunica, no se exterioriza como tal,…

Por lo que he podido ver, mi conclusión con respecto al tratamiento de los procesos cancerosos en particular es que además de practicar la terapia Craneosacral y la Polaridad como base del trabajo es “urgente” que el paciente tome conciencia y pueda mirar de cara el trastorno que esconde. Y no hablo de psicoterapia, ¡no hay tiempo!, sino que una vez indagado el conflicto y viéndolo claro ponérselo sutilmente como espejo, facilitarle que lo vea.
Uno de los grandes alivios que tiene quien padece un cáncer es que su problema salga a la luz; para empezar se da cuenta de lo que le pasa que en muchas ocasiones el tema transcurre de manera inconsciente, esto ya le da un espacio; por otro lado el poderlo compartir, que otro ser humano sea coparticipe de tu secreto es otro de los grandes consuelos, y después el soporte y el acompañamiento que un profesional pueda aportar en la terapia.

Rafael Martiz